El método Poyet

El Método Poyet, también llamado Osteopatía Informacional, es un método holístico que armoniza las estructuras mediante el sistema cráneo – sacro y su Movimiento Respiratorio Primario (MRP), con ciertas originalidades con respecto al tratamiento clásico de Osteopatía Craneal de Sutherland.

Su creador, Maurice Raymond Poyet, observó que dando el impulso adecuado en el momento adecuado no hacía falta una gran fuerza para quitar un bloqueo estructural. Es un método que integra la eficacia de la Osteopatía Clásica con la suavidad de las correcciones miofasciales.

Principios del Método: 

Unidad del cuerpo: El cuerpo como unidad es más importante que la suma de sus partes. Esta unidad del cuerpo se materializa a través del Movimiento Respiratorio Primario (MRP). Dado que el MRP se encuentra en todo nuestro cuerpo nos servirá tanto como guía diagnóstica como de tratamiento.

Estructura- función: “No puede producirse enfermedad si no existe una alteración de la estructura que provoque una disfunción de la misma”. Por tanto parece claro que una alteración a nivel estructural provoca una alteración en la función y por tanto puede provocar enfermedad. El Método Poyet, además de esta premisa, defiende que una alteración de la funcionalidad puede provocar un cambio en la estructura que termine desarrollando enfermedad.

Autocuración: a través de este método vamos a liberar barreras estructurales para que el cuerpo encuentre sus propios mecanismos para curarse. No se añade ni se quita nada, simplemente se libera el acceso a esos mecanismos.

En resumidas cuentas, el Método Poyet intenta ir más allá del mero síntoma, acercándose más al tratamiento de la causa que no al de sus efectos. Estos efectos que son los que han provocado una modificación en la fluidez del buen funcionamiento mecánico.

Peculiaridades del método

INTENCIÓN EN EL GESTO MANIPULATIVO

Una de las características identificativas del Método Poyet es la suavidad y sutileza del gesto terapéutico o corrector, al que denominamos invitación digital. Tanto es así que Poyet decía: “La fuerza del gesto terapéutico no debe ser superior a la presión que ejercería una mariposa al posarse sobre una hoja”.

Si nos preguntamos cómo es posible que una presión tan sutil provoque cambios significativos en el cuerpo, podríamos encontrar la respuesta en un principio físico llamado frecuencia natural y en el fenómeno de resonancia. Además resulta imprescindible que el gesto vaya acompañado de la atención e intención del terapeuta.

En el universo todo tiene una frecuencia natural, es decir, una cadencia oscilante derivada de la vibración de cada partícula que lo conforma. Cada sistema, objeto o estructura posee su propia frecuencia natural. Pero en ocasiones, se produce el fenómeno de resonancia o, lo que es igual, fenómeno por el que la frecuencia propia de un determinado sistema (resonante) coincide con la frecuencia de una excitación externa (emisor). En este caso, la onda es sumatoria y aumenta la intensidad de las oscilaciones del sistema

En condiciones de resonancia una fuerza de magnitud pequeña aplicada por el emisor puede lograr grandes amplitudes en el resonador. La frecuencia natural también tiene su expresión en el cuerpo y el terapeuta formado en el Método Poyet debe sentir esta oscilación interna propia de cada tejido para poder realizar el tratamiento oportuno. Partiendo de esta concepción del cuerpo, se puede comprender que la invitación digital es el sistema emisor que entrará en resonancia con el tejido óseo o sistema resonante para amplificar la vibración de aquellas zonas que están enfermas o se encuentran en disfunción.

Desde la perspectiva terapéutica, la salud se identifica con el movimiento y la enfermedad o disfunción con la falta del mismo. En el Método Poyet la invitación digital nos permite la normalización de la motilidad tisular por medio de entrar en resonancia con la frecuencia natural de cada tejido. En este vídeo podemos ver un ejemplo de resonancia interesante para comprender este fenómeno.

SOMATOTOPÍAS EN EL CRÁNEO

Otra de las particularidades del Método Poyet son las Somatotopías craneales y el mapa diagnóstico que conforman. Para comprender su interpretación diagnóstica tenemos que remitirnos a la existencia del Movimiento Respiratorio Primario (MRP), un micromovimiento cuyo origen a nivel de la sincondrosis esfenobasilar (SEB) fue estudiado en un primer momento por Sutherland y que posteriormente se ha ido matizando y explicando desde una perspectiva más amplia.

El MRP es por tanto un micromovimento fisiológico, rítmico (8-12 ciclos/minuto) y tridimensional que desde sus puntos de origen se transmite a cada tejido orgánico, manifestándose en cada uno de una forma determinada que lo diferencia de los elementos adyacentes. Si lo estudiamos desde una perspectiva global, el MRP tiene su manifestación general en el cuerpo. En su fase expansiva (Flexión) habrá una tendencia al crecimiento de los diámetros transversales y en su fase de contracción o repliegue (Extensión), se verán incrementados los diámetros anteroposteriores.

Pero el MRP también puede estudiarse de forma local o ser diagnosticado desde el cráneo. Se hará a través de las somatotopías craneales. Puede considerarse la existencia de dos tipos de somatotopías:

1ª) Zonas específicas del cráneo y cara (huesos o grandes porciones de los mismos), en las que estudiamos las alteraciones que presenta su MRP. Es la interpretación de dicho MRP lo que dará lugar al diagnóstico del terapeuta especialista en el Método Poyet. Este tipo de somatotopías se utilizan para el diagnóstico de las llamadas cadenas energéticas reactivas o cadenas fluídicas lesionales.

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2ª) Por otro lado, también se realiza el diagnóstico a través de zonas reflejas situadas en determinadas zonas o puntos concretos del cráneo y cara. Como ejemplo podemos citar el diagnóstico del miembro superior e inferior, que se realiza sobre regiones precisas del parietal y el frontal, respectivamente. A través del desglose de la motilidad de estas zonas estudiamos y conocemos las alteraciones del MRP de las estructuras representadas de forma refleja. Una vez que se ha emitido el diagnóstico, el tratamiento o normalización del MRP alterado se llevará a cabo en la periferia o zona específica de corrección de la estructura en cuestión.

En cualquier caso, el fácil acceso de toda somatotopía permite efectuar un diagnóstico rápido y fidedigno de la disfunción que presenta el paciente.

Los diferentes relieves de los huesos del cráneo y de la cara facilitan la localización de las somatotopías. De este modo, los hoyuelos, tuberosidades, protuberancias y rugosidades presentes sirven de referencia para situar los diferentes puntos diagnósticos. Con la interpretación de la frecuencia, amplitud, simetría y calidad de la motilidad de estas zonas se podrán diagnosticar los diferentes huesos y articulaciones del cuerpo, así como las vísceras y órganos.

La modificación de la motilidad de las somatotopías tras la aplicación de la maniobra terapéutica tiene lugar en tiempo real. Por este motivo, la revisión, comprobación y verificación postratamiento de las somatotopías proporciona al terapeuta la certeza de que el tratamiento aplicado ha normalizado el sistema local y su situación dentro de la globalidad.

TECLADO SACRO

En el Método Poyet el sacro es una pieza esencial. En él se encuentran puntos de diagnóstico y tratamiento, los cuales representados gráficamente adoptan una configuración similar a la de un panel de control. A esta representación se le conoce con el nombre de “teclado sacro”.

A modo de metáfora, si consideramos el cuerpo como un ordenador, el cráneo sería la pantalla que refleja la información requerida y el sacro sería el teclado, a través del cual se incorpora la información necesaria para la normalización del sistema.

En el teclado sacro se corrigen las lesiones adaptativas que presenta un cuerpo frente a las lesiones o disfunciones primarias. Algunas de ellas se pueden ver en el diagrama siguiente:

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Algunas de las disfunciones que tratamos desde el sacro son: las cadenas fluídicas o lesionales, las alteraciones viscerales, los diferentes huesos del cráneo y algunas de las suturas craneales. También nos permite el ajuste del propio sacro, esencial para poder realizar el tratamiento. Además posibilita la corrección de disfunciones de la sincondrosis esfenobasilar como torsiones, lateroflexiones-rotaciones, strains y otras.

Asimismo se pueden corregir todas las lesiones vertebrales para normalizar la columna en su conjunto. Y por otro lado, también desde el teclado sacro podemos incidir sobre órganos como el ojo o actuar sobre las tensiones musculares del hombro, de la cadera y de la articulación temporomandibular.

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